Remedios Varo, el surrealismo español injustamente desconocido
18 abril 2011 2 comentarios
Arte, música, ficción… y más.
18 abril 2011 2 comentarios
14 marzo 2011 1 comentario
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Si un pintor se puede considerar clave en la aparición y el desarrollo de la pintura abstracta como tal, ese es Wasily Kandinsky. Fue él uno de los primeros artistas en desligarse de la representación figurativa que hasta entonces había protagonizado la Historia del Arte.
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Artista, profesor y teórico del Arte, es una de las personalidades más influyentes en el desarrollo de la pintura a lo largo del siglo xx y hasta la actualidad. Puede considerársele como iniciador del Expresionismo Abstracto, la corriente pictórica con mayor protagonismo en Europa desde la II Guerra Mundial.
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Su obra “De lo espiritual en el Arte” es un manifiesto sobre la abstracción, publicado en 1912, y que influiría enormemente en toda la pintura europea posterior. Fue profesor de la Academia de Bellas Artes de Moscú entre 1918 y 1921, y entre 1922 y 1933 de la Bauhaus en Dessau, Alemania.
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Desde 1920 sus composiciones comenzaron a mostrar diseños geométricos caracterizados por su claridad y elegancia.
BIOGRAFÍA
(Moscú, Rusia, 1866 – Neuilly-sur-Seine, 1944) Pintor de origen ruso, nacionalizado alemán y posteriormente francés. Kandinsky compaginó sus estudios de derecho y economía con clases de dibujo y pintura. Al tiempo que se interesaba por la cultura primitiva y las manifestaciones artísticas populares rusas, muy especialmente por el arte propio de la región de Volodga, rico en ornamentos, también descubrió la obra de Rembrandt y Monet.
Cuando cumplió los treinta años, Kandinsky abandonó la docencia y fue a estudiar pintura a Munich, renunciando a un porvenir académico ya consolidado. En esta ciudad asistió a las clases de F. Stuck y en ellas conoció a Paul Klee, con el que mantendría una sincera y prolongada amistad. Su interés por el color está presente desde el comienzo de su carrera, y se puede apreciar en sus primeras pinturas la influencia del postimpresionismo, el fauvismo y el Jugendstil alemán.
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Entre 1902 y 1907 Kandinsky realizó diferentes viajes a Francia, Países Bajos, Túnez, Italia y Rusia, para instalarse finalmente en Murnau, donde pintó una serie de paisajes alpinos entre los años 1908 y 1910. Tal como narra él mismo en su biografía, por entonces se dio cuenta de que la representación del objeto en sus pinturas era secundaria e incluso perjudicial y que la belleza de sus obras residía en la riqueza cromática y la simplificación formal.
Este descubrimiento le condujo a una experimentación continuada que culminó, a finales de 1910, con la conquista definitiva de la abstracción. Kandinsky refundió la libertad cromática de los fauvistas con la exteriorización del impulso vivencial del artista propuesto por los expresionistas alemanes de la órbita de Dresde, en una especie de síntesis teñida de lirismo, espiritualidad y una profunda fascinación por la naturaleza y sus formas.
Entre 1910 y 1914 Kandinsky pintó numerosas obras que agrupó en tres categorías: las impresiones, inspiradas en la naturaleza; las improvisaciones, expresión de emociones interiores; y las composiciones, que aunaban lo intuitivo con el más exigente rigor compositivo. Estos cuadros se caracterizan por la articulación de gruesas líneas negras con vivos colores y en ellos se percibe todavía un poco la presencia de la realidad.
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En 1911 fundó junto a Franz Marc y August Macke el grupo Der Blaue Reiter, organizando diversas exposiciones en Berlín y Munich. Paralelamente a su labor creativa, reflexionó sobre el arte y su estrecho vínculo con el yo interior en muchos escritos, sobre todo en De lo espiritual en el arte (1910) y el Almanaque de Der Blaue Reiter, en el que, junto a dibujos y grabados de miembros del grupo, aparecían otras manifestaciones artísticas, como partituras de Schönberg (Kandinsky mantuvo una constante y fructífera relación con la música durante toda su vida) y muestras del arte popular e infantil.
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Al estallar la Primera Guerra Mundial, Kandinsky volvió a Moscú y allí emprendió varias actividades organizativas en el marco del Departamento de Bellas Artes del Comisariado Popular de la Educación. En 1917 se casó con Nina Andreievsky y cuatro años más tarde se trasladó con ella a Alemania para incorporarse a la Bauhaus en la primera etapa de Weimar, donde continuaría como profesor hasta poco antes de su disolución.
Fuente para la biografía: Biografías y vidas
Fuente para las imágenes: Ciudad de la Pintura y otras búsquedas de imagen Google.
4 marzo 2011 3 comentarios
Tardé mucho, muchísimo tiempo en descubrir —no digo conocer— a Joan Miró. Cuando empezó a interesarme la pintura… quizá hacia los 12 o 13 años (empecé mirando los libros de historia del arte de mis hermanos, que luego me sirvieron para estudiar a mi, porque el tochazo de COU de Anaya —magnífico libro de texto, por cierto— se mantuvo durante muchos años en vigor) ya veía cuadros de Miró. Y por entonces pensaba “vaya tipo, ¿a quién quiere engañar haciendo pintura de niños?”.
La pintura me gustaba, descubría los protagonistas de todos los -ismos a través de unos magníficos cuadernos de Historia 16. Las reproducciones no eran de gran calidad, pero me ayudaron a conocer una gran variedad de autores de los que después busqué monografías. Así fue creciendo mi biblioteca de Historia del Arte, que tendrá unos 50 volúmenes o más actualmente (un día los listaré).
Y así fui descubriendo a Klée, Kandinsky, Picasso, Juan Gris, Monet, Manet, Cezanne, Van Gogh, Magritte… todos me gustaban. Me encanta contemplar un cuadro, no necesariamente en museos, donde a veces todo está tan sobredimensionado que no provoca el sentimiento de estar en un espacio dado a la contemplación, sino en un lugar lleno de turistas, donde además te cobran por entrar.
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Título: Caballo de circo (1925). Técnica: Óleo sobre lienzo. Museo: Musee d'Ixelles. Bruselas. Bélgica.
Museos al margen, pasaban los años y yo seguía viendo obras de Miró y pensando lo mismo… qué ingenuo, qué poco “pintor”. Siempre igual, era algo que no lograba superar.
Pero a veces con el tiempo acabas viendo algunas cosas de otra manera. Siempre he seguido viendo y leyendo libros de arte, también Internet es una magnífica manera de contemplar cuadros y de recordar un poco obras y biografías de artistas, en definitiva seguir disfrutando y aprendiendo de algo que te gusta.

Título: Amanecer (1946). Técnica: Óleo sobre lienzo. Museo: Colección Perls Galleries. New York. USA.
Y… sorpresa. Cambio de opinión (cosa no muy frecuente en mi). Con la perspectiva de la edad, parece que acabas viendo a Miró de otra manera. Y ahora -hace un tiempo- ya no veo a Miró con los mismos ojos, como el tipo que nos engañó a todos (incluídos historiadores del arte) con sus cuadros de niño. Por fin supe entender que Miró veía el mundo con esos ojos de niño, y por mucha técnica pictórica que tengas, por mucho que te quieras distinguir de los demás pintores de tu generación y buscar una manera de expresión propia, hoy entiendo que todos acabamos por perder la “ingenuidad” de la niñez, y para “ver” (ya no solo pintar) el mundo con los ojos de Miró, indiscutiblemente hay que ser un artista y un genio.
Afortunadamente supe rectificar.
BIOGRAFÍA
Joan Miró
(Barcelona, 1893-Palma de Mallorca, España, 1983) Pintor, escultor, grabador y ceramista español. Estudió comercio y trabajó durante dos años como dependiente en una droguería, hasta que una enfermedad le obligó a retirarse durante un largo periodo en una casa familiar en el pequeño pueblo de Mont-roig del Camp.
De regreso a Barcelona, ingresó en la Academia de Arte dirigida por Francisco Galí, en la que conoció las últimas tendencias artísticas europeas. Hasta 1919, su pintura estuvo dominada por un expresionismo formal con influencias fauvistas y cubistas, centrada en los paisajes, retratos y desnudos.
Ese mismo año viajó a París y conoció a Picasso, Jacob y algunos miembros de la corriente dadaísta, como Tristan Tzara. Alternó nuevas estancias en la capital francesa con veranos en Mont-roig y su pintura empezó a evolucionar hacia una mayor definición de la forma, ahora cincelada por una fuerte luz que elimina los contrastes. En lo temático destacan los primeros atisbos de un lenguaje entre onírico y fantasmagórico, muy personal aunque de raíces populares, que marcaría toda su trayectoria posterior.
Afín a los principios del surrealismo, firmó el Manifiesto (1924) e incorporó a su obra inquietudes propias de dicho movimiento, como el jeroglífico y el signo caligráfico (El carnaval del arlequín). La otra gran influencia de la época vendría de la mano de P. Klee, del que recogería el gusto por la configuración lineal y la recreación de atmósferas etéreas y matizados campos cromáticos.
En 1928, el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió dos de sus telas, lo que supuso un primer reconocimiento internacional de su obra; un año después, contrajo matrimonio con Pilar Juncosa. Durante estos años el artista se cuestionó el sentido de la pintura, conflicto que se refleja claramente en su obra. Por un lado, inició la serie de Interiores holandeses, abigarradas recreaciones de pinturas del siglo XVII caracterizadas por un retorno parcial a la figuración y una marcada tendencia hacia el preciosismo, que se mantendría en sus coloristas, juguetones y poéticos maniquíes para el Romeo y Julieta de los Ballets Rusos de Diaghilev (1929). Su pintura posterior, en cambio, huye hacia una mayor aridez, esquematismo y abstracción conceptual. Por otro lado, en sus obras escultóricas optó por el uso de material reciclado y de desecho.
La guerra civil española no hizo sino acentuar esta dicotomía entre desgarro violento (Cabeza de mujer) y evasión ensoñadora (Constelaciones), que poco a poco se fue resolviendo en favor de una renovada serenidad, animada por un retorno a la ingenuidad de la simbología mironiana tradicional (el pájaro, las estrellas, la figura femenina) que parece reflejar a su vez el retorno a una visión ingenua, feliz e impetuosa del mundo. No resultaron ajenos a esta especie de renovación espiritual sus ocasionales retiros a la isla de Mallorca, donde en 1956 construyó un estudio, en la localidad de Son Abrines.

Título: Siesta (1925). Técnica: Óleo sobre lienzo Museo: Museo Nacional de Arte Moderno. Centre Georges
Entretanto, Miró amplió el horizonte de su obra con los grabados de la serie Barcelona (1944) y, un año después, con sus primeros trabajos en cerámica, realizados en colaboración con Llorens Artigas. En las décadas de 1950 y 1960 realizó varios murales de gran tamaño para localizaciones tan diversas como la sede de la Unesco en París, la Universidad de Harvard o el aeropuerto de Barcelona; a partir de ese momento y hasta el final de su carrera alternaría la obra pública de gran tamaño (Dona i ocell, escultura), con el intimismo de sus bronces, collages y tapices. En 1975 se inauguró en Barcelona la Fundación Miró, cuyo edificio diseñó su gran amigo Josep Lluís Sert.
Fuente: “Biografías y Vidas”
Fuente imágenes: Ciudad de la pintura y varios sitios web.
18 febrero 2011 Dejar un comentario
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Días después de publicar este post, encuentro un nuevo invitado: el skyline de Manhattan, del que hasta ahora no había encontrado fotografías a mi gusto.
18 febrero 2011 Dejar un comentario
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Salvando las distancias
el canto amplificado de los pájaros
sobre los troncos huecos
oído desde lejos
como el sonido de un arcaico sueño
así suena John Wetton en Starless
cuando la Biblia Negra
apaga las estrellas
de un firmamento eterno
17 febrero 2011 Dejar un comentario
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